Archivo por meses: abril 2015

  • La autoestima como paso inicial en la terapia

    La autoestima se basa en creencias, no en realidades, por ello es un aprendizaje que se puede contrastar y reconstruir. El primer paso hacia la autoestima es el autoconocimiento, que responde a quién soy, en qué espejo aprendí a verme. El siguiente paso es la autoevaluación, en cuyo caso es imprescindible conocer las creencias sobre cómo me veo. El amor hacia sí mismo es el último hito de esta evolución. Una sana dependencia en la infancia y un medio equilibrado, creará una base firme para forjar un adulto autónomo con buena autoestima. Dentro del marco de la terapia, es imprescindible darle un significado propio a la autoestima, y mostrar así un espejo sin distorsión al sujeto para que pueda reconstruirse bajo una perspectiva más realista.

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  • Autoestima y narcisismo en el nº 100 de la Revista

    Coincidiendo con las Bodas de Plata de la Revista de Psicoterapia, se ha publicado el monográfico número 100, que en esta ocasión está dedicado a la autoestima. Seis artículos, varias recensiones de libros y otras aportaciones a la temática componen esta edición, que aborda las diferencias entre autoestima ontológica, basada en un autoconcepto sólido y congruente con uno mismo, y autoestima meritocrática, sobre lo que uno tiene o hace. También realiza una aproximación al narcisismo, en términos de valoración especular, y al sentimiento de inferioridad desde la perspectiva adleriana. Se trata de varias aportaciones teóricas y casos clínicos que pueden servir como criterios terapéuticos en el tratamiento de los excesos y déficits compensatorios y sus repercusiones sobre la autoestima.

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  • 25 años de historia, por Ana Gimeno-Bayón

    El nacimiento de la Revista de Psicoterapia despertó en mí sentimientos ambivalentes. Yo esperaba un cambio a mejor, en el paso de la anterior Revista de Psiquiatría y Psicología Humanista a la actual Revista de Psicoterapia. Pero lo que me encontré, para las expectativas que tenía, no fue un cambio, sino un cambiazo. No sólo variaban el título y la tapa (me fastidiaba mucho la anterior tapa negra), sino que también cambió el estilo de dirección –ahora mucho menos participativa- el contenido y los destinatarios. De una revista para psicoterapeutas de línea humanista-existencial, pasábamos a una revista cognitiva para profesores universitarios.   Me costó el cambio. Me sentí un tanto traicionada y un tanto traidora respecto a mis colegas humanistas, parte de los cuales se dieron de baja (a cambio -eso sí- de otras altas dentro del mundo académico). Tan es así que me despedí de la revista. Las reflexiones de mis compañeros me convencieron para seguir, pues aún con el disgusto encima, confiaba en que la revista cumpliría alguna tarea útil y que probablemente algo llegaría al destinatario último: el cliente de terapia. Ganamos algo y perdimos algo.

    A partir de este momento, y con el nuevo enfoque organizativo, se acabaron los sustos que nos habían llevado antes, en algunas ocasiones, a poner dinero de nuestro bolsillo para que saliera algún ejemplar. Se acabaron las reuniones habituales antes de cada número para discurrir temáticas y artículos. Mi tarea quedó más limitada, en un aspecto menos interesante y más burocrático, como la de ejercer de secretaria de la sociedad (aprovechando que mi formación jurídica me hacía más fácil que a otros ese papel). Desde entonces, vivo sin sustos en relación con la revista, con la tranquilidad de su consolidación y con algún momento más creativo como la redacción de un artículo de cuando en cuando.

    En estos momentos, y a partir de los cambios de los últimos tiempos (edición digital), incorporación del nuevo director (con sus iniciativas, conocimientos de las nuevas tecnologías, dedicación, e ímpetu renovador), veo su futuro con ilusión y esperanza, con perspectivas de realizar un crecimiento importante. Al fondo queda aún la pena de que la casi irreconciliable división entre el mundo de la investigación y el de la práctica clínica –tan estéril e innecesaria, como señalaba Scilligo en el número 4 de la revista- no se haya resuelto (¿aún?) en una fecundación mutua.

  • 25 años de historia, por Manuel Villegas

    Durante estos 25 años de existencia, la Revista de Psicoterapia, heredera de la anterior Revista de Psiquiatría y Psicología Humanista, ha pretendido mantenerse fiel a sus orígenes, ofreciendo a sus lectores centenares y miles de páginas de cuantioso material teórico y práctico, desde una orientación predominantemente profesional y aplicada, abierta a distintos enfoques, dentro de un paradigma integrador.

    Esto ha sido posible gracias al esfuerzo sostenido de todo el equipo fundacional, socios accionistas, consejo de dirección y comité editorial; a la implicación entusiasta de los diversos colaboradores, desde los autores, editores y revisores en el apartado creativo, a los responsables del área administrativa de gestión y comercialización, así como a los profesionales de la edición tipográfica, que se han ido adaptando eficazmente a los numerosos cambios técnicos que se han producido durante estos años; y gracias también, sobre todo, a la fidelidad de los lectores que han hecho posible su continuidad en el tiempo, reiterando su confianza, año tras año, al renovar su suscripción, recurso imprescindible para una revista que se mantiene independiente de cualquier subvención o institución pública o privada.

    Estas y otras razones ciertamente son motivo de celebración para cuantos se hallan comprometidos con la continuidad de la Revista, que se intenta asegurar incorporando savia nueva en lo personal y regeneración en su formato y difusión electrónica. Con ese sentimiento de satisfacción por la obra realizada hasta el presente y con la mirada esperanzada puesta en el futuro, dedicamos el número 100 de la Revista a una monografía sobre la autoestima.

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