Archivo por meses: marzo 2015

  • 25 años de historia, por Lluís Casado

    En 1990, año de inicio de Revista de Psicoterapia llevábamos 10 años editando Revista de Psiquiatría y Psicología Humanista. Una revista que en el momento de su aparición (1981) era un fiel reflejo del momento histórico y profesional que vivíamos. La llegada de nuevos modelos psicológicos, la reflexión crítica sobre la psiquiatría, la integración de corrientes y enfoques caracterizaron aquellos años. Eran años de apertura y cambio para la profesión. Y los vivimos intensamente todos aquellos que teníamos la loca idea de publicar desde la iniciativa privada una revista como aquella.

    Por ello aún me sorprende ahora que fuéramos capaces, no sin largos debates, de actualizar nuestro proyecto para dar paso a Revista de Psicoterapia, especializada en el mundo clínico y con una clara apuesta integradora. La misión de dar a conocer la psicología y la psicoterapia que se hacía en el mundo, fue dejando espacio a un mayor rigor y profundidad en el tratamiento de los temas, como se hace patente en la editorial de aquel lejano número 1: “Este es el primer número de una revista que nace con el objetivo de convertirse en un foro de reflexión sobre la teoría y la praxis de la psicoterapia”.

    25 años después seguimos en ello.

  • 25 años de historia, por Ramón Rosal

    La historia de los orígenes de esta revista comenzó con una etapa primera de 1981 a 1990, en la que se titulaba Revista de Psicología y Psiquiatría Humanista, aunque personalmente hubiese preferido que en lugar de la palabra “psiquiatría” estuviese la de “psicoterapia”. En aquel tiempo acababa de tener lugar, en Barcelona, el primer Congreso Nacional de Psicología Humanista. Los miembros del comité organizador esperábamos una asistencia de entre cien y ciento cincuenta inscripciones pero, al último momento, aparecieron unos cuatrocientos. Se me confió hacerme cargo de la primera ponencia, que titulé: El Movimiento de la Psicología Humanista y su relación con la psicología científica. Luego apareció publicada en el número primero de la revista.

    En los Estados Unidos de América, la Psicología Humanista ya se había constituido como una sección de la American Psychological Associaton, desde el año 1970, poco después de haber ocupado la presidencia de la A.P.H. Abraham Maslow, el líder principal y promotor de la Humanistic Psychology Association y del Journal of Humanistic Psychology. Años después también presidieron la A.P.A. los psicólogos humanistas G.W. Allport y J.F.T. Bugental, entre otros. Pero en España, en 1980 apenas era conocida. Vinieron sucesivos terapeutas principalmente de Inglaterra y los Estados Unidos, para ofrecer encuentros intensivos teórico-prácticos sobre diversidad de modelos de psicoterapias humanistas, incluido un encuentro de una semana con Carl Rogers con una participación grupal de ciento cincuenta psicólogos (el máximo permitido).

    Me impliqué con ilusión –representando, junto con Ana Gimeno-Bayón, el Instituto Erich Fromm– en la fundación de esta revista, esperando contribuir a que pudiésemos dar a conocer estos nuevos modelos psicoterapéuticos caracterizados entre otros aspectos, por enfoques metodológicamente integradores, y no de escuelas como sistemas cerrados autosuficientes.

    Me alegró que posteriormente, al iniciarse su segunda etapa, la denominación que se eligiese fuese la actual de Revista de Psicoterapia y que la portada, diseñada por Ana Gimeno-Bayón, prescindiese del color negro, que inicialmente pudo pretender inspirar seriedad académica a una corriente psicológica que los profesores universitarios españoles tendían a percibir como un colectivo de psicoterapeutas demasiado aventureros, aficionados a provocar catarsis grupales no siempre adecuadas (lo cual, algunas veces, era cierto).

    En 1990 tuvo lugar el inicio de esta segunda etapa que, hasta hoy, ha publicado cien números. Una gran variedad de autores de diferentes escuelas –muchos extranjeros– han transmitido sus conocimientos y experiencias, con un claro predominio de representantes de las corrientes cognitiva-constructivista, cognitiva, o conductual-cognitiva y postracionalista. Ciertamente que en la mayoría de los modelos terapéuticos existencial-humanistas se encuentra, al menos implícita, la teoría constructivista de Kelly. Ahora bien, he echado de menos, durante estos años, una mayor presencia de autores explícitamente existencial-humanistas.

    Espero que se pueda iniciar ahora una mayor presencia de ellos. Es cierto que muchas de las aspiraciones y propuestas del Movimiento de la Psicología Humanista actualmente están presentes también fuera del ámbito del pluralismo de modelos implicados en él. A diferencia de los tiempos de la Terapia de Modificación de la Conducta de Watson, hoy son muchos los que conceden relevancia tanto a los procesos cognitivos como a los emocionales; los que reconocen la importancia de las actitudes del terapeuta; los que no reducen la sesión terapéutica a hablar y escuchar (muy importante), sino también a experienciar en la sesión, reviviendo en el presente situaciones emocionales del pasado, o temidas respecto al futuro, utilizando también procedimientos con actividad imaginaria o psicocorporales. Son muchos los terapeutas de escuelas no humanistas que han reconocido la eficacia terapéutica de estas actitudes y prácticas, y de otras más cuyos pioneros fueron miembros del Movimiento de la Psicología Humanista. Pero esta dispersión de su influencia, y de su actitud metodológicamente receptiva y respetuosa con el pluralismo, no tiene por qué impedir seguir estando atentos a las aportaciones específicas de sus autores más representativos de la actualidad, de los vinculados a lo que Rychlak entendía en su libro como A serious Humanistic Psychology.

  • 25 años de historia bajo el prisma de sus protagonistas

    La Revista de Psicoterapia está de celebración. Y es que no todas las publicaciones pueden presumir de cumplir su 25 aniversario. Desde sus orígenes, en 1990, han sido muchos los momentos que ha vivido el equipo editorial, tensiones y satisfacciones, cambios y nuevos enfoques, hasta lograr la consolidación de la que goza hoy en día. Vio la luz originalmente en 1981 con el nombre de Revista de Psiquiatría y Psicología Humanista (Época I), pasando a denominarse Revista de Psicoterapia (Época II) en 1990. Desde entonces, publica bajo un enfoque predominantemente integrador, artículos originales e inéditos de investigación, de revisión, contribuciones teóricas o metodológicas de los ámbitos clínicos y psicoterapéuticos. Con esta entrada inauguramos en el blog un espacio de celebración y repaso histórico que será ilustrado por sus principales protagonistas a lo largo de las próximas semanas.

  • Mindfulness más allá de la población clínica

    Mindfulness se ha mostrado clínicamente eficaz en el tratamiento de una gran variedad de problemas de salud, como ansiedad, depresión, fibromialgia y trastorno límite, sin embargo, también puede ser aplicado a poblaciones no clínicas para ayudar a regular las emociones de manera más adaptativa. Así lo expone este trabajo, a partir de un estudio cuasi-experimental que explora los efectos del programa Mindfulness-based Stress Reduction (MBSR). El resultado es que los participantes experimentan menos desbordamiento emocional y sus estados negativos se vuelven menos persistentes.

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  • Los valores inconscientes en el proceso terapéutico

    Los valores absorbidos inconscientemente durante la infancia ejercen una enorme influencia tanto en el propio paciente, que los refleja en forma de resistencias, como entre el terapeuta y el paciente. Al hacerse conscientes, estos valores culturales pueden quedar anulados por el deseo de cambio, mientras que en otras ocasiones llevan a las personas a permanecer en el mismo statu quo. Este artículo analiza estas cuestiones, así como las ejemplifica con varios casos clínicos, con el objetivo de profundizar en la comprensión y enriquecer así el proceso terapéutico.

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  • Las condiciones del cambio desde el modelo transteórico

    El cambio es un proceso que ocurre durante un largo período de tiempo, normalmente imperceptible. La gente puede estar cambiando aunque parezca que está parada. A veces, parece que existe cambio, aunque la persona solo esté dando vueltas sobre sí misma. Y la pregunta es: ¿por qué la gente no cambia? Porque no puede, no quiere, no sabe o todo a la vez. El modelo transteórico explica estas razones así como los cinco niveles de cambio con mayor apoyo empírico, y señala en cuáles debe focalizarse la psicoterapia, dependiendo de la personalidad y teoría implícita de cada paciente. Además, apunta bajo qué condiciones puede darse el cambio.

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